martes, 24 de enero de 2023

🔥🕊️LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊️🔥

 Autor: Monseñor Victor Manuel Fernández.

Editorial Claretiana

Martes 24 de enero, 2023


En lo más íntimo de nuestro ser, en la raíz de nuestra existencia, sólo el Espíritu Santo puede hacernos sentir vivos. Sólo él puede hacer que dejemos de sobrevivir o de soportar la vida, y que realmente vivamos, que experimentemos en todo nuestro ser los efectos de la gloriosa resurrección de Jesús, algo de esa deslumbrante intensidad de la vida divina.


La Palabra de Dios tiene una promesa de vida, no sólo de vida eterna, sino de vitalidad en esta tierra, de manera que si poco a poco dejamos que el Espíritu Santo invada nuestro ser, iremos experimentando que cada vez estamos más vivos. Veamos lo que nos asegura la Palabra de Dios y creamos en estas promesas:


"El hombre de Dios florece como una palmera, crece como un cedro del Líbano... En la vejez sigue dando fruto, se mantiene fresco y lleno de vida" (Salmo 92,13.15).


"Bendito el que confía en el Señor, porque él no defraudará su confianza. Es como un árbol plantado a las orillas del agua... No temerá cuando llegue el calor, y su follaje estará frondoso. En año de sequía no se inquieta, y no deja de dar fruto" (Jeremías 17,7-8).


Notemos que esta promesa de vida incluye también el gozo de dar frutos, de ser útiles, de producir algo para el bien de los demás; porque nadie se siente vivo si no se siente también fecundo: en el servicio, en la paternidad espiritual, en el arte, en el trabajo, etc.


Pidamos al Espíritu Santo esa agradable fecundidad.

 

                             Amén

                          💫🕊️💫

Evangelio del martes 24 de enero; Marcos 3,31-35.

Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.

La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera".

El les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?".

Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos.

Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". 

PALABRA DEL SEÑOR. 



La fe de su madre; la fe de sus hermanos - Juan Pablo II

    En la escuela de María, la mujer “eucarística”: En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, mientras remite a la pasión y la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.

    Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió « por obra del Espíritu Santo » era el « Hijo de Dios » (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino. « Feliz la que ha creído. » (Lc 1,45). 


Abrazo y bendición!

lunes, 23 de enero de 2023

Evangelio del lunes 23 de enero Marcos 3,22-30.

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: "Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios".

Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: "¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás?

Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir.

Y una familia dividida tampoco puede subsistir.

Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin.

Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.

Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre".

Jesús dijo esto porque ellos decían: "Está poseído por un espíritu impuro". 

PALABRA DEL SEÑOR.




Confundir a Jesús con Satanás no sólo es ceguera sino también maldad, odio. Esa es la obra de Satanás. En la historia de nuestra Iglesia se cometieron barbaridades con las Cruzadas y la Inquisición. Hoy en día, en nuestra Iglesia hay personas y grupos que condenan a otros grupos y personas y basta al mismo Papa Francisco. Son sectarios y no pueden ver la obra del Espíritu sino coincide con su ideología. La historia de repite? En el silencio y la quietud invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

Evangelio del domingo 22 de enero: Mateo 4,12-23.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.

Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,

para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!

El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.

Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".

Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.

Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. PALABRA DEL SEÑOR.


LA PRIMERA PALABRA DE JESÚS


El evangelista Mateo cuida mucho el escenario en el que va a hacer Jesús su aparición pública. Se apaga la voz del Bautista y se empieza a escuchar la voz nueva de Jesús. Desaparece el paisaje seco y sombrío del desierto y ocupa el centro el verdor y la belleza de Galilea. Jesús abandona Nazaret y se desplaza a Cafarnaún, a la ribera del lago. Todo sugiere la aparición de una vida nueva.

Mateo recuerda que estamos en la «Galilea de los gentiles». Ya sabe que Jesús ha predicado en las sinagogas judías de aquellas aldeas y no se ha movido entre paganos. Pero Galilea es cruce de caminos; Cafarnaún, una ciudad abierta al mar. Desde aquí llegará la salvación a todos los pueblos.

De momento, la situación es trágica. Inspirándose en un texto del profeta Isaías, Mateo ve que «el pueblo habita en tinieblas». Sobre la tierra «hay sombras de muerte». Reina la injusticia y el mal. La vida no puede crecer. Las cosas no son como las quiere Dios. Aquí no reina el Padre.

Sin embargo, en medio de las tinieblas, el pueblo va a empezar a ver «una luz grande». Entre las sombras de muerte «empieza a brillar una luz». Eso es siempre Jesús: una luz grande que brilla en el mundo.

Según Mateo, Jesús comienza su predicación con un grito: «Convertíos». Esta es su primera palabra. Es la hora de la conversión. Hay que abrirse al reino de Dios. No quedarse «sentados en las tinieblas», sino «caminar en la luz».

Dentro de la Iglesia hay una «gran luz». Es Jesús. En él se nos revela Dios. No lo hemos de ocultar con nuestro protagonismo. No lo hemos de suplantar con nada. No lo hemos de convertir en doctrina teórica, en teología fría o en palabra aburrida. Si la luz de Jesús se apaga, los cristianos nos convertiremos en lo que tanto temía Jesús: «unos ciegos que tratan de guiar a otros ciegos».

Por eso también hoy esa es la primera palabra que tenemos que escuchar: «Convertíos»; recuperad vuestra identidad cristiana; volved a vuestras raíces; ayudad a la Iglesia a pasar a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús; vivid con nueva conciencia de seguidores; poneos al servicio del reino de Dios.


3 Tiempo ordinario – A 

(Mateo 4,12-23)

22 de enero

José Antonio Pagola.


Abrazo y bendición!

viernes, 20 de enero de 2023

Calendario Diocesano 2023



Acercamos el Calendario Diocesano 2023 con las principales actividades de la Diócesis de Quilmes y de la Iglesia Católica.


Para acceder al calendario y descargarlo se debe ingresar obisquil.org.ar/wp-content/uploads/2023/01/Calendario_2023_v1.pdf.

También está disponible en www.obisquil.org.ar



Se agradece la difusión de este mensaje.

Don Artémides Zatti

 


Oración a Don Zatti

Señor Jesús,
Tú llamaste a Don Zatti, salesiano coadjutor,
para servirte en los pobres y en los necesitados.
Tú le diste la fuerza para entregarse
con alegría y sin descanso a sus hermanos enfermos.
Tú lo hiciste un hombre bueno,
que supo vivir fielmente tu Evangelio
en el trabajo cotidiano y en el sacrificio escondido.
Que la alegría de verlo brillar en el cielo de tus santos
nos ayude a dar testimonio de tu Luz.
Te pedimos por su intercesión la gracia de:
(aquí se pide con fe lo que se desea)
Para gloria tuya y de tu fiel siervo Don Zatti.

Amén..


Oración a San Artérmides Zatti
Coadjutor salesiano (1880-1951)

Oh Dios, Padre bueno,
Tú has llamado a San Artémides Zatti, salesiano coadjutor,
para servirte en los pobres y los enfermos.
Él creyó en ti en la hora de la prueba,
prometió entregarse a sus hermanos heridos en el alma y en el cuerpo
y, lleno de felicidad por la curación que había obtenido,
vivió fielmente el Evangelio
en el trabajo cotidiano y en el sacrificio generoso de sí mismo.
Haz que la alegría de verlo brillar en el cielo de los santos
nos ayúde a dar testimonio de tu amor misericordioso
que no abandona a ninguno de sus hijos.
Concédenos por su intercesión la gracia
que le pedimos con confianza
(formular la intención de oración).
Por Cristo Nuestro Señor.

Amén.





Evangelio del viernes 20 de enero: Marcos 3,13-19.

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. 

PALABRA DEL SEÑOR. 




Tod@s hemos sido llamad@s por nuestro Nombre. Nuestra vida es una misión. Es una Palabra de Nuestro Dios que tiene que ser dicha y actuada en esta Tierra. Necesitamos caminar con Él como aprendices de Evangelio. Jesús nos quiere con Él , que trabajemos por amor con Él. Hacer un mundo nuevo y mejor. Vivamos a pleno la vida que nos ha sido regalada para ser para l@s demás. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!