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martes, 22 de septiembre de 2020

Juventud Pandemiera

La juventud no se fue, está, tengas la edad que tengas.
No se la mide por afuera, sino por adentro, por las ganas
de vivir, por la fuerza de ideales, proyectos en danza, picando.
Juventud es no llorar fracasos, sino anhelar futuros mejores.

Juventud no es amargura sembrada en el pueblo del triunfo
de la mentira sobre la verdad. Juventud es "no todo está podrido",
"bajemos los brazos", que "el destino nos lleve" a la nada, a vegetar.
Ser un yuyo más, una plantita sometida a lluvias, sequías, soledades.
Juventud es ser un viejo joven, no un joven viejo jubilado de vivir.

El viejo tiene prohibido jubilarse de la lucha, la vida, la revolución,
la transformación de todo lo que no sea solidaridad, amor, igualdad.
La tercera edad debe brindar por la primavera, los amores pasados o
presentes o futuros, distintas formas de amor que no son "pecado" sino
la forma humana de vivir el amor, según diversas etapas, inagotables.

La "viejentud" debe madurar hacia caminos de sabiduría, alejándose
de caminos que nos hacen "viejos verdes", aferrados a antiguos vicios,
bebidas, timbas, falsos amores, mezquindades. No ser malos ejemplos;
en "la vejez, viruela"; mirá en qué andaban los abuelos". Condenados.

La juvenil tercera edad, tiene que seguir luchando, convirtiéndose;
saber que sigue el camino, no pararse al costado bajo un árbol, mirando
pasar la vida, ausentes, indiferentes. Volver a la huella, andar tipo Carreta
al ritmo de bueyes, con otras velocidades, pero andando y sabiendo el camino.
Con la experiencia de caminos hechos; el diablo sabe por diablo, pero más .........

La viejentud va madurando en sabiduría; Sabiduría es aconsejar nietos, hijos,
pero también oír, aceptar consejos o reproches de nietos, jóvenes, porque somos
sabiduria en camino, "no las sabemos todas", madurar en humildad de no creernos
dioses que todo lo sabemos y todo lo podemos. Eso produce rechazos y distancias.

Primavera; día del estudiante; día de la juventud; día del amor.
Habrá "excesos", inevitable, No nos rasguemos las vestiduras; comprendamos.


Eduardo Chingolo Rodriguez

jueves, 10 de septiembre de 2020

Messi: ¿euros, fama o lágrimas?

La "pandemia" del Barcelona, el 8 a 2, dejó una gran pregunta
en el Leo, muy adentro de sus entrañas, de su ser y su familia.
¡Me voy! Pero no es tan fácil y sale muy caro, salir antes de tiempo.
¡Me voy! porque sin Iniesta, Suárez, Neymar, damos lástima,
no brillamos, moral por el piso, acabaron tiempos de fama y gloria.
  
¡Me voy! les dice a sus hijos y estos no quieren, lloran, muestran con
lágrimas su desacuerdo, ¡Quieren quedarse y que siga su Padre ahí!
Y el Leo piensa y pienso que ha pedido a Dios o a alguna Virgen
que le den luz a ése momento; se le revuelven tripas, corazón, ideas.
O simplemente lágrimas que son pedidos, decide la situación: 

¡OPTA POR EL AMOR!

¡OPTA POR  LAS LÁGRIMAS!

¡OPTA POR LA FAMILIA!

          

¡ES MÁS IMPORTANTE EL AMOR QUE LOS EUROS Y LA FAMA!

¿LE IRÁ BIEN, LE IRÁ MAL? NO INTERESA, YA GANÓ;

¡ALCANZÓ LA RIQUEZA Y LA FAMA DEL AMOR!

Y PARA ¡QUE MÁS, ....................... !


Eduardo Chingolo Rodriguez

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Pastoral pandémica

Tenemos una tentación en la época pandémica de resignarnos, tener paciencia,

esperar hasta que podamos volver a hacer las cosas como las hacíamos antes.

Todo mecanismo, costumbre que se deja de hacerse de golpe (y parece que

bastante tiempo todavía pasará), se oxidan, se pierden, no sirven ahora, no

dan respuestas, y se abre una puerta grande para caminos nuevos, distintos.


Es tiempo de invenciones, creaciones, ocurrencias serias y profundas y no sólo

"por hacer algo", un "mientras tanto", sino para comenzar nuevas formas de llegar,

de estar con el pueblo.  El "querido Cacho-obispo-Quilmes" (quiere que lo llamen

así, Cacho, nomás) decía que se viene el día de los difuntos y que teníamos que

inventar nuevas formas de rezar con el pueblo que cuanto más sencillo, más

"vive" con recuerdos cariñosos a sus muertos, padres, abuelos, tíos, vecinos.


Con las celebraciones litúrgicas, misas, bautismos, no dejar "oxidar en espera",

que vuelvan "normalidades" pasadas; por un buen tiempo serán grupos pequeños,

quizás en casas, bajo un árbol (aire libre), etc., etc. pero todo tiene que ser pandémico,

quizás nuevo, quizás volver a formas originales, como los buenos vinos añejos.


En fin. No hay recetas. Para la catequesis lo mismo, y lo sugiero en un escrito "la

Nueva parroquia". No es momento de carretas y bueyes. Momento de comunicaciones

rápidas, momentos de tecnología que llegará a más de la mitad de los creyentes;

momento de creadores tecnológicos. Pero Siempre nos queda un sector que no es

"alcanzado por la tecnología". Y no son tres o cuatro, sino la mayor parte de los 

creyentes  que viven en cuatro mil cuatrocientos asentamientos precarios y que nos

exigirá agudizar nuestra creatividad, para que sientan que Dios no está de vacaciones.

Que no se lavó las manos y por sus militantes sociales, religiosos también está

presente.  Hay mucho que se hace y mucho que falta: 

¡ÉSE ES EL DESAFÍO!

INVENTAR, CREAR, CARISMAS NUEVOS,  

... SEGUIR ANDANDO .....


Eduardo Chingolo Rodriguez