miércoles, 24 de julio de 2024

Marcha Federal por Loan y por todos los niños y niñas desaparecidos

La Diócesis de Quilmes adhiere a la invitación de la Hermana Martha Pelloni, de la Red Infancia Robada, que convoca a la Marcha Federal por Loan y por todos los niños y niñas desaparecidos, que se realizará el domingo 28 de julio a las 16:00 hs.


La invitación disponible en https://youtube.com/shorts/q_pHdyHRWZI


Se agradece la difusión de esta información.


Saludo muy atentamente.

 

"El ministerio de la consolación"

Carta pastoral Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús, sobre el ministerio de la consolación (22 de julio de 2024)

"Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el mismo consuelo con que nosotros somos consolados por Dios" (2 Cor 1, 3-4).

A través de esta carta deseo enmarcar el nombramiento del sacerdote exorcista para nuestra diócesis, dentro de lo que llamamos el ministerio de la "consolación". La pastoral de la consolación tiene por fin ayudarnos a vivir mejor nuestra espiritualidad cristiana. Dice el Papa Francisco: "La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio" (Gaudete et Exsultate = GE 158).

Al ser bautizados, uno de los primeros ritos que celebramos es el llamado "exorcismo", que consiste en una unción con el aceite de los catecúmenos en nuestro pecho, acompañada de una oración donde se le pide a Dios que nos proteja en la lucha contra el mal. Ya desde pequeños, al iniciar nuestra fe, se nos está diciendo que tendremos que "poner el pecho" ante las dificultades de la vida, porque la vida es ardua. Pero no lo haremos con nuestra propia fuerza, sino confiados en el poder de la unción que Dios realiza en nosotros.

Si queremos ser fieles al Evangelio, sabemos que tenemos que luchar y combatir, para elegir el bien y rechazar el mal. Se lo pedimos al Señor cada vez que elevamos la plegaria del Padrenuestro, al decirle que no nos deje caer en la tentación, y al pedirle que nos libre del mal. Sigue diciendo al respecto nuestro Papa: "La expresión utilizada allí no se refiere al mal en abstracto y su traducción más precisa es «el Malo». Indica un ser personal que nos acosa. Jesús nos enseñó a pedir cotidianamente esa liberación para que su poder no nos domine" (GE 160).

Dice el Papa San Pablo VI: "El mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por sí y que no tiene, como cualquier otra criatura, su origen en Dios; o bien la explica como una pseudorrealidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias"(Pablo VI, Catequesis 15 noviembre 1972).

Hay dos modos de obrar en el mundo demoníaco: la acción ordinaria y la acción extraordinaria. La acción ordinaria es la tentación. Es la más perjudicial porque se opone a la voluntad divina, nos va dañando y envenenando de manera casi imperceptible, nos enferma espiritualmente y nos va alejando del amor de Dios, a través del odio, la soberbia, el aislamiento, la idolatría del dinero y del tener, la crítica, la indiferencia, el individualismo, la violencia, las divisiones, la tristeza, la envidia y los vicios, buscando destruir nuestra vida (cfr. GE 161). Por eso, es de suma importancia saber combatir espiritualmente este ataque cotidiano. Sigue diciendo el Papa Francisco: "Para el combate tenemos las armas poderosas que el Señor nos da: la fe que se expresa en la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Misa, la adoración eucarística, la reconciliación sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empeño misionero"(GE 162). Por eso, el mejor combate contra el mal, es desarrollar el bien, el mejor antídoto contra la oscuridad, es encender la luz: "En este camino, el desarrollo de lo bueno, la maduración espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso ante el mal"(GE 163).

La acción extraordinaria del diablo es la menos frecuente. En ella, los espíritus malignos buscan dañar a los hombres en su cuerpo o en su psicología, buscando en última instancia el daño moral. Esta acción es permitida por la Divina Providencia de Dios, en su designio amoroso, para sacar misteriosamente algún bien de esta prueba y tribulación. Ante esta acción, siempre es bueno recordar que Dios es mucho más poderoso que el diablo. No debemos obsesionarnos con el diablo, pero tampoco negarlo. Es un ser personal, perverso y pervertidor, pero una criatura al fin. No es Dios, ni está a su nivel. Dios tiene poder absoluto sobre él y esto es lo que debe sostener nuestra confianza en la victoria del bien sobre el mal.

Cristo confirió a los apóstoles la potestad de expulsar demonios. Si bien, cada sacerdote, en su ministerio pastoral está llamado a combatir la acción del demonio a través de la oración, los sacramentos y los diversos sacramentales, sin embargo, para combatir esta acción extraordinaria del demonio y sus ángeles, el obispo, sucesor de los apóstoles, nombra expresamente a un sacerdote como exorcista de la diócesis y confía esta licencia, de acuerdo a la ley de la Iglesia "a un presbítero dotado de piedad, ciencia, prudencia e integridad de vida" (CIC 1172,2). "Nadie puede legítimamente realizar exorcismos sin haber obtenido peculiar y expresa licencia del Ordinario del lugar" (CIC 1172,1). El sacerdote exorcista discernirá con la asistencia del Espíritu Santo y con la consulta a profesionales (psiquiatras y psicólogos), para decidir cómo acompañar mejor a aquel que se acerca para ser consolado. El demonio es el padre de la mentira (Jn 8,44) y puede hacernos creer que actúa extraordinariamente donde no lo hace, o puede hacernos creer que no actúa extraordinariamente donde sí lo hace. Por eso siempre es necesario discernir y, sobre todo, comprometerse con la persona que acude a nuestra asistencia espiritual, y no abandonarla en su camino de fe.

Aprovecho esta ocasión para animar a todos los fieles a confiar en los medios tradicionales de nuestra fe para combatir "las asechanzas del diablo" (Ef 6,11), acudiendo a golpear la puerta correcta y no las equivocadas. Muchas veces sucede que, ante un problema o una serie de dificultades que nos sobrevienen, optamos por consultar a personas o lugares que nos prometen soluciones rápidas e instantáneas, o realizar prácticas mágicas que supuestamente nos aliviarán de aquello que nos atormenta. En realidad, debemos confiar en las personas que se han preparado para ello y han sido consagradas para consolarnos y acompañarnos con los medios tradicionales que Jesucristo ha confiado a la Iglesia desde sus orígenes.

Animo encarecidamente a los sacerdotes y diáconos a ejercer el consuelo espiritual a través de la escucha, la bendición de las casas, el acompañamiento espiritual, la adoración al Santísimo, el acompañamiento de la religiosidad popular, la catequesis, la escucha atenta, los sacramentos, la atención a los pobres, las misiones populares. Es propio del ministro ordenado "la cura de almas" y el consolar al que sufre. Si la causa del problema es natural se debe acompañar a la persona espiritualmente y derivar (sin abandonar) al profesional idóneo, ya sea un médico clínico, un psicólogo o un psiquiatra; pero si la causa es preternatural, sólo la intervención apropiada de la Iglesia haciendo uso de la autoridad dejada por Jesús podrá remediar la situación.

Debemos tomar conciencia como Iglesia de la importancia de ser la "puerta correcta" que acompañe y no la puerta que se cierra generando que muchos busquen otras puertas. De este modo, no habrá necesidad de recurrir a lugares equivocados, que enredan y confunden más, y que se aprovechan de la situación de vulnerabilidad, sino que acudiremos a lo que realmente nos hace bien, a las personas que han sido consagradas y preparadas en la Iglesia para esta misión. Sabemos que el camino es más lento, pero más seguro. Por eso, los animo a escuchar con paciencia, acompañar y discernir juntos lo mejor para la salud espiritual de aquel que ha venido a buscar nuestro auxilio.

Concluyo con estas palabras de Jesús, para que queden resonando en nuestros corazones como un suave murmullo que nos anime a dejarnos consolar por Jesús en nuestras tribulaciones y que nos impulse a no tener miedo, confiando en el poder amoroso del Señor que nunca abandona a sus hijos. Que como Pueblo de Dios, laicos, consagrados, religiosos y todos los agentes pastorales acompañemos con el consuelo de Dios y con su estilo de cercanía, compasión y ternura, a nuestros hermanos más atribulados y afligidos, y sigamos comprometiéndonos en el camino del bien, la solidaridad con los más humildes y la verdad:


"Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice el Señor" (Is 40,1).


"Yo he venido para que tengan vida y Vida en abundancia" (Jn 10,10).


"Vengan a mí todos los que estén afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré" (Mt 11,28).


"Ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas: todos son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas" (1 Tes 5,4-5).


"Encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo" (Jn 16,33)..


Padre Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús

22 de julio de 2024

Fiesta de Santa María Magdalena (aquella de la que Jesús expulsó siete demonios Lc 8,2)

Mons. Liébana nombró un exorcista para la diócesis de Chascomús

El obispo de ese distrito eclesiástico comunicó este lunes el nombramiento del presbítero Miguel Tamagno para ejercer el llamado "ministerio de la consolación", al que le dedica una carta pastoral.



El obispo de Chascomús, monseñor Juan Ignacio Liébana, comunicó este lunes el nombramiento, como sacerdote exorcista, del presbítero Miguel Tamagno, "que se ha ido preparando y formando para este ministerio de consolación' en nuestra diócesis y seguirá interiorizándose en este tema".

Hoy, 22 de julio, fiesta de santa María Magdalena, el diocesano acompaña ese nombramiento con una carta pastoral acerca del "ministerio de la consolación", que, según explica, "tiene por fin ayudarnos a vivir mejor nuestra espiritualidad cristiana".

"Al ser bautizados, uno de los primeros ritos que celebramos es el llamado 'exorcismo', que consiste en una unción con el aceite de los catecúmenos en nuestro pecho, acompañada de una oración en que se le pide a Dios que nos proteja en la lucha contra el mal. Ya desde pequeños, al iniciarnos en nuestra fe, se nos está diciendo que tendremos que 'poner el pecho' ante las dificultades de la vida, porque la vida es ardua. Pero no lo haremos con nuestra propia fuerza, sino confiados en el poder de la unción que Dios realiza en nosotros", explica en el documento.

Citando al Papa san Pablo VI, añade: "El mal no es solamente una deficiencia, sino un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia".

Al respecto, el obispo señala que hay dos modos de obrar en el mundo demoníaco: la acción ordinaria y la acción extraordinaria. "La acción ordinaria es la tentación. Es la más perjudicial, porque se opone a la voluntad divina, nos va dañando y envenenando de manera casi imperceptible, nos enferma espiritualmente y nos va alejando del amor de Dios, a través del odio, la soberbia, el aislamiento, la idolatría del dinero y del tener, la crítica, la indiferencia, el individualismo, la violencia, las divisiones, la tristeza, la envidia y los vicios, buscando destruir nuestra vida".

Por eso, destaca que es de suma importancia saber combatir espiritualmente ese ataque cotidiano. Y, por eso, plantea que el mejor combate contra el mal es desarrollar el bien, el mejor antídoto contra la oscuridad es encender la luz.

Luego, considera: "La acción extraordinaria del diablo es la menos frecuente. En ella, los espíritus malignos buscan dañar a los hombres en su cuerpo o en su psicología, buscando en última instancia el daño moral. Esta acción es permitida por la Divina Providencia de Dios, en su designio amoroso, para sacar misteriosamente algún bien de esta prueba y tribulación".

Ante esta acción, resalta que Dios es mucho más poderoso que el diablo y sugiere que "no debemos obsesionarnos con el diablo, pero tampoco negarlo. Es un ser personal, perverso y pervertidor, pero una criatura al fin. No es Dios, ni está a su nivel. Dios tiene poder absoluto sobre él y esto es lo que debe sostener nuestra confianza en la victoria del bien sobre el mal".


Cristo confirió a los apóstoles la potestad de expulsar demonios, recuerda asimismo; y, para combatir esa acción extraordinaria del demonio y sus ángeles, el obispo, sucesor de los apóstoles, nombra expresamente a un sacerdote como exorcista de la diócesis y confía esta licencia, de acuerdo con la ley de la Iglesia, "a un presbítero dotado de piedad, ciencia, prudencia e integridad de vida" (CIC 1172,2).

Monseñor Liébana aprovecha la oportunidad para "animar a todos los fieles a confiar en los medios tradicionales de nuestra fe para combatir las asechanzas del diablo, acudiendo a golpear la puerta correcta y no las equivocadas".

"Debemos confiar en las personas que se han preparado para ello y han sido consagradas, para consolarnos y acompañarnos con los medios tradicionales que Jesucristo ha confiado a la Iglesia desde sus orígenes", aconseja.

Por eso, anima también encarecidamente a los sacerdotes y diáconos a ejercer el consuelo espiritual a través de la escucha, la bendición de las casas, el acompañamiento espiritual, la adoración al Santísimo, el acompañamiento de la religiosidad popular, la catequesis, la escucha atenta, los sacramentos, la atención a los pobres y las misiones populares, entre otras iniciativas. 

"Debemos tomar conciencia, como Iglesia, de la importancia de ser la 'puerta correcta' que acompañe y no la puerta que se cierra, generando que muchos busquen otras puertas", exhorta, y añade que, por esa razón, "acudiremos a lo que realmente nos hace bien, a las personas que han sido consagradas y preparadas en la Iglesia para esta misión".+

Evangelio del miércoles 24 de julio: Mateo 13,1-9.


Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.

Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.

Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: "El sembrador salió a sembrar.

Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.

Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.

Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.

Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

¡El que tenga oídos, que oiga!".  

PALABRA DEL SEÑOR.


San Juan Crisóstomo (c. 345-407)

presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia


Homilías sobre Mt, 44

«En tierra buena, dieron fruto»

    «Salió el sembrador a sembrar.» ¿De dónde salió el que está presente en todo, que lo llena todo? ¿Cómo ha salido? No de forma material, ciertamente, sino por una disposición de su providencia en favor nuestro: se acercó a nosotros revistiendo nuestra carne. Puesto que nosotros no podíamos llegarnos a él porque nos lo impedían nuestros pecados, es él quien vino a nosotros. Y ¿por qué salió? Para destruir la tierra en la que pululaban las espinas? ¿Para castigar a los agricultores? De ninguna manera. Viene a cultivar esta tierra, a ocuparse de ella y sembrar la palabra de santidad. Porque la simiente de la cual habla es, en efecto, su doctrina; el campo, el alma del hombre; el sembrador, él mismo...

    Habría razón para hacer reproches a un agricultor que sembrara con tanta largueza... Pero cuando se trata de las cosas del alma, la piedra puede ser transformada en una tierra fértil, el camino puede no ser pisoteado por todos los que circulan por él y llegar a ser un campo fecundo; las espinas pueden ser arrancadas y permitir que los granos crezcan tranquilamente. Si eso no fuera posible, el sembrador no hubiera derrochado su grano. Y si la transformación no tiene lugar, la culpa no es del sembrador, sino de aquellos que no han querido dejarse cambiar. El sembrador ha hecho su trabajo. Si su grano ha sido malgastado, no se pueden pedir responsabilidades al autor de un bien tan grande.

    Fíjate bien en que hay muchas maneras de perder la semilla... Una cosa es dejar secar la semilla de la palabra de Dios sin preocuparse ni poco ni mucho; otra cosa es verla perecer bajo el choque de las tentaciones... Para que no nos ocurra cosa semejante, grabemos profundamente y con ardor la palabra en nuestra memoria. El diablo querrá arrancar el bien alrededor nuestro, pero nosotros tendremos suficiente fuerza para que no pueda arrancar nada en nosotros.


Abrazo y bendición!

martes, 23 de julio de 2024

San Pedro de Verona

Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En Milán, de Lombardía, pasión de san Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres maniqueos, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, recitando en los últimos momentos el símbolo de la fe († 1252).


Fecha de canonización: 25 de marzo de 1253 por el Papa Inocencio IV.

Breve Biografía

San Pedro, mártir dominico, nace hacia 1205, en Verona, la ciudad de la Lombardía italiana presa de la herejía de los Cátaros, propagadores del maniqueísmo en el centro y norte de Italia. Estos herejes puritanos, de espíritu belicoso y sectario. Pedro es un niño muy inteligente, sincero, agradable y firme en sus decisiones; parece predestinado a ser un apóstol del mundo herético; su familia no tiene inconvenientes que la educación del niño esté a cargo de un maestro católico.

Pedro ha crecido. La Universidad de Bolonia tiene fama merecida; pero todavía goza de mayor influencia Santo Domingo de Guzmán, el Fundador de los dominicos y sus seguidores que cautivan tanto a estudiantes como a profesores. Son muchos los que se incorporan a la recientemente fundada Orden de Predicadores.

Pedro con 16 años, queda fascinado por la palabra ardiente de fray Domingo de Guzmán y recibe el hábito dominicano de sus manos.

Con ímpetu juvenil se dedica al estudio, la oración y vive la austeridad y la penitencia con radicalidad; en todo es fiel imitador de Domingo de Guzmán. Terminada la formación eclesiástica, es ordenado sacerdote y nombrado Predicador del Evangelio de Jesús.

Pronto la Región Toscana, el Milanesado y la Romaña conocen a este fogoso predicador y formidable polemista; se dedicó a la predicación especialmente entre los cátaros. Una Característica importante es que siempre fue hombre de diálogo.

Pedro es piadoso, austero y corre la voz de su santidad por todas partes. Se preocupó de la defensa de la fe, para ello instituyo las "Asociaciones de la fe" y la "Cofradía para la alabanza de la Virgen María". Fue solícito de bien espiritual de las hermanas a quienes brindó su consejo y ayuda espiritual. Como buen religioso es un convencido de la vida de comunidad

Ama a Jesucristo y como Él, experimenta la prueba, el menosprecio de algunos sectores y el ataque de quienes pensaban distinto. Su presencia evangelizadora a través de la Predicación continúa con intensidad, su capacidad organizadora le lleva a coordinar y fundar muchos mas pequeños grupos organizados. Pero todo esto no hubiera sido posible sin la intensa oración. Se comenta que un día en su contemplación, en su celda dominicana, recibe la visita de las Santas Mártires: Inés, Cecilia y Catalina que dialogan en su habitación. Otros frailes llevan la noticia al Padre Prior. En el Capítulo Conventual es reprendido y corregido porque ha violado la clausura y ha recibido a mujeres en su celda religiosa. Su respuesta es un prudente silencio y es enviado al Convento de la Marca Ancona donde intensifica su estudio y oración... Un día se desahoga ante un crucifijo: "¿Qué mal he hecho, Señor, para verme como estoy?". Cristo Crucificado le dice: "Y, yo, Pedro, ¿qué mal hice?". Estas atribuciones que la tradición le dan, son fiel reflejo de la intensa comunicación que con Dios tenía a través de la Oración. Algo que había trascendido a los demás. La gente de Oración profunda transpira esa experiencia y no hace falta que publique sus experiencias místicas. Por lo general, éstas se convierten en reflexiones profundas y acciones apostólicas.

El Papa Gregorio IX le conoce y le nombra en 1232 Inquisidor General: Roma, Florencia y Milán conocerán a este apóstol de Cristo. Los milagros refrendan su vida abnegada por Cristo y por los hombres.

Sucesivamente es superior de los Conventos de Piaccenza, Como y Génova. En 1243 Inocencio IV confirma a Pedro como Inquisidor General; pero una conjura pesa sobre él para asesinarle.

Su martirio es como un eco de la muerte de Cristo, pues es fruto de 40 libras (moneda de Milán) . Era el 6 de abril de 1252. Regresaba de Milán a su Convento de Como, donde era Prior. Cerca de la aldea de Barsalina recibe dos golpes de hacha en la cabeza, comienza a recitar en voz alta el credo, las fuerzas le faltan y mojando un dedo en su sangre escribe en el suelo "CREO"

El Credo es la síntesis de su vida, de su abnegada entrega, de una fidelidad emocionante a Cristo Crucificado a quien ama. Tenía 46 años. Su cuerpo es trasladado al convento de Milán.

El 25 de marzo del año siguiente Inocencio IV le canoniza. Es el protomártir de la Orden Dominicana

Su fiesta se celebra, de acuerdo al actual Martirologio Romano el 6 de abril.







Evangelio del martes 23 de julio: Mateo 12,46-50.

Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él.

Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte".

Jesús le respondió: "¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?".

Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: "Estos son mi madre y mis hermanos.

Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". 

PALABRA DEL SEÑOR.


Sin desmerecer a su madre, Jesús deja en claro que su verdadera familia son todos los que se hacen familia por el Reino, para quienes no existen las diferencias y los aúna la causa de Jesús que es que se luche a pleno por el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se dará por añadidura. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

Caso Loan: el obispo de Goya pide justicia y verdad ante la desaparición del niño

"Que prontamente todo salga a la luz", expresó Mons.Adolfo Canecín, en un mensaje a más de un mes de ese hecho, que mantiene en vilo a la provincia de Corrientes.


Monseñor Adolfo Canecín, obispo de Goya, expresó nuevamente una gran preocupación, dolor y tristeza por la desaparición del niño Loan Danilo Peña, quien es buscado intensamente desde hace más de un mes y cuya ausencia mantiene en vilo a la comunidad provincial.

"Que prontamente todo salga a la luz", expresó el obispo en un mensaje.

"Desde que se hizo pública la desaparición de Loan, dos textos bíblicos, que son Palabras de Jesús, vienen a mi mente y hacen arder mi corazón: 'Nada hay oculto que no salga a la luz' y 'Si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo en la tierra, les será concedido en mi Padre que está en los cielos'", escribió, con sendas citas del Evangelio.


El prelado goyano invitó a que, "animados por estas palabras de Jesús, marchemos juntos, con la confianza de que Él está en medio de nosotros y pidiendo que prontamente todo salga a la luz".

"Que Loan sea, pronto, encontrado con vida. Que la justicia competente esclarezca la compleja situación y, encontrando a los responsables, obre según lo establece la ley" pidió el obispo.

"Dios permita que, los miembros de la sociedad toda, trabajemos decidida e incansablemente para generar la cultura de la prevención y cuidado de niños, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad", concluyó.+