viernes, 26 de julio de 2024

Hoy celebramos a los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y patronos de los abuelos




Cada 26 de julio la Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen María y abuelos del Señor Jesús.

A través de ellos, la tradición nos ayuda a ser más conscientes de cuán valioso es estar en contacto con la ‘familia grande’ (abuelos, tíos, primos, etc.) y, en particular, como dice el Papa Francisco, de la importancia de los abuelos con quienes se da «el encuentro y el diálogo intergeneracional… El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: “Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida” (n. 447)».

La responsabilidad de ser padres

Joaquín y Ana -santos patronos de los abuelos- fueron personas de profunda fe y confianza en las promesas de Dios. Ambos educaron a la Virgen María en la fe del Pueblo de Israel, alimentando en Ella el amor hacia el Creador y contribuyendo de manera singular a que Nuestra Madre estuviera lista para su singular vocación.

Es a través de sus padres como María se suma a esa porción del pueblo escogido que espera la llegada del Salvador de la humanidad, el Mesías.

El inmenso don de ser abuelos

El Papa Benedicto XVI, un día como hoy de 2009, resaltaba a través de las figuras de San Joaquín y Santa Ana, el tesoro que constituyen los abuelos dentro de la familia, especialmente en el aspecto educativo. El Papa decía que los abuelos “son depositarios y con frecuencia testimonio de los valores fundamentales de la vida”.

En 2013, el Papa Francisco, también con ocasión de esta fiesta, celebrada en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 (Brasil), destacaba que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María, que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.


¡Feliz día de San Joaquín y Santa Ana!
¡Feliz día de los abuelos!

Evangelio del viernes 26 de julio: Mateo 13,18-23.

SANTOS ANA Y JOAQUÍN, PADRES DE LA VIRGEN MARÍA

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.

Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.

El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.

El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno". 

PALABRA DEL SEÑOR. 


Santos Ana y Joaquín, padres de la B.V. María

Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a la tradición de los cristianos.

San Pedro Damian decía que era una curiosidad vana y culpable tratar de averiguar lo que los Evangelistas no escribieron y ponía precisamente como ejemplo la curiosidad acerca de los padres de la Santísima Virgen. Los únicos escritos que pretenden poseer algunos datos sobre los padres de María son apócrifos, como el «Protoevangelio de Santiago», que -a pesar de su nombre- no tiene nada de la autenticidad de la Sagrada Escritura. En realidad no poseemos ningún dato cierto sobre ellos, pero no es ilícito aceptar las piadosas creencias procedentes de los apócrifos cuando no se oponen a las verdades ciertas.

Aunque la primera redacción del apócrifo de Santiago es muy antigua, no se trata de un documento fidedigno. El protoevangelio cuenta que los parientes de Joaquín se burlaban de él porque no tenía hijos. Entonces, el santo se retiró cuarenta días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana «se quejaba en dos quejas y se lamentaba en dos lamentaciones» (por su esterilidad y por haberse quedado sin marido). Cuando Ana se hallaba sentada orando bajo un laurel, un ángel se le apareció y le dijo: «Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo el mundo». Ana respondió: «Vive Dios que consagraré el fruto de mi vientre, hombre o mujer, a Dios mi Señor y que le servirá todos los días de su vida». El ángel se apareció también a san Joaquín. A su debido tiempo, nació María, quien sería un día la Madre de Dios. Hagamos notar que esta narración se parece mucho a la de la concepción y el nacimiento de Samuel, cuya madre se llamaba también Ana (1Reyes 1). Los primeros Padres de la Iglesia oriental veían en ello un paralelismo. En realidad, se puede hablar de paralelismo entre la narración de la concepción de Samuel y la de San Juan Bautista, pero en el caso presente la semejanza es tal, que se trata claramente de una imitación.

Sin embargo, el culto a santa Ana se difundió desde la antigüedad: la mejor prueba es que en Constantinopla, ya a mediados del siglo VI, el emperador Justiniano le dedicó un santuario. En Santa María la Antigua hay dos frescos que representan a Santa Ana y datan del siglo VIII. Su nombre aparece también destacadamente en una lista de reliquias que pertenecían a san Angel de Pescheria y sabemos que el papa san León III (795-816), regaló a la iglesia de Santa María la Mayor un ornamento en el que estaban bordadas la escena de la Anunciación y las figuras de san Joaquín y santa Ana.

En Apt, en la Provenza, se guardan supuestas reliquias de santa Ana, sin embargo las pruebas históricas en favor de la autenticidad más bien muestran que carecen absolutamente de valor. La verdad es que antes de mediar el siglo XIV, el culto de santa Ana no era muy popular en Occidente, pero un siglo más tarde se popularizó enormemente, e incluso Lutero lo ridiculizó con acritud y atacó en particular la costumbre de representar juntos á Jesús, María y Ana, como una especie de trinidad. En 1382, Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana; por él concedía la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra exclusivamente, como se lo habían pedido algunos ingleses. Muy probablemente la ocasión de dicho decreto fue el matrimonio del rey Ricardo II con Ana de Bohemia, que tuvo lugar en ese año. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia de Occidente recién en 1584, y sólo desde ese tiempo comenzó en Occidente el culto a san Joaquín.

En el Oriente se celebra desde fecha muy antigua la fiesta de san Joaquín y santa Ana el 9 de septiembre. Pero en Occidente, puesto que no había tradición al respecto, las fechas fueron variables, y sólo en 1913 se fijó el 16 de agosto como día de la fiesta de san Joaquín. Sin embargo, los benedictinos y algunos católicos de Oriente celebraban juntos a san Joaquín y santa Ana el 26 de julio, fecha que el nuevo martirologio adoptó para toda la Iglesia.

El Protoevangelio de Santiago es conocido con diversos nombres, y su texto puede leerse en muchas ediciones actuales, incluso populares; una traducción confiable se contiene en «Los Evangelios apócrifos», BAC (2009). Una obra completa sobre santa Ana y su devoción es la del P. B. Kleinschmidt, Die heilige Anna (1930). El presente artículo fusiona (con algunos retoques) los del Butler-Guinea correspondientes a santa Ana del 26 de julio y a san Joaquín del 9 de agosto.


Abrazo y bendición!

S. SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL

 

Pescador de hombres

Santiago, hermano del apóstol Juan, es llamado “el Mayor” para distinguirlo del homónimo apóstol, Santiago hijo de Alfeo. Su vida cambia radicalmente cuando acoge la invitación de Jesús a convertirse en “pescador de hombres”. Caminando más allá – se lee en el Evangelio según Mateo – Jesús “vio a dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan su hermano, que en la barca junto a Zebedeo, su padre, doblaban las redes. Y enseguida, dejando la barca y al padre, lo siguieron”. De carácter impetuoso, él y su hermano fueron llamados por Jesús mismo con el apelativo de “hijo del trueno”.

En el monte de la Transfiguración y en el de la agonía

Santiago es testigo de la gloria de Jesús, del evento de la Transfiguración: “Jesús – escribe el evangelista Mateo – tomo consigo a Pedro, Santiago y Juan su hermano, y los condujo sobre una montaña elevada, alejada. Y se transfiguró delante de ellos; su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se hicieron cándidos como la luz”. El apóstol también es testigo de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní: “Tomo consigo a Pedro, Santiago y Juan – se recuerda en el Evangelio de Marcos – comenzó a sentir miedo y angustia”.

Primer apóstol mártir

Jesús les preanuncia el martirio. “¿Pueden beber – escribe Mateo – el cáliz que yo estoy por beber?”. Santiago y Juan le respondieron: “lo podemos”. Su muerte es descrita en los Hechos de los Apóstoles: “En aquel tiempo el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Mando a asesinar con la espada a Santiago, hermano de Juan”. Después de la decapitación, según la leyenda Aurea del fraile dominico Jacobo de Varagine, su cuerpo fue trasladado a España.

La tumba de Santiago

Según la tradición, en el 831, después de un prodigioso fenómeno luminoso en proximidades del monte Liberón, fue descubierto un sepulcro con la escrita: “Aquí yace Jacobus, hijo de Zebedeo y de Salome”. El lugar fue denominado campus stellae (“campo de la estrella”), nombre del cual derivará después el de la ciudad de Santiago de Compostela. En 1075 inicia la construcción de la Basílica dedicada al apóstol y desde la edad media, el Santuario es meta de peregrinaciones, antes de toda Europa y ahora de todas partes del mundo.

El Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una de las vías más importantes de la historia y de la cristiandad. Escribe Paulo Coelho: “El Espíritu de los viejos peregrinos de la Tradición te acompaña en el viaje. El sombrero te cubre del sol y de los malos pensamientos; el mantel te protege de la lluvia y de las malas palabras; el bastón te protege de los enemigos y de las malas acciones. La bendición de Dios, de San Santiago y de la Virgen te acompañen durante todas las noches y todos los días”.



jueves, 25 de julio de 2024

Bendición de los anillos de matrimonio: significado y consejos

 

La bendición de los anillos de matrimonio es uno de los momentos más emotivos y simbólicos de una ceremonia nupcial. Este ritual, cargado de significado, representa la promesa de amor y fidelidad entre los cónyuges. A continuación, exploraremos el significado de la bendición de los anillos y ofreceremos consejos prácticos para organizar este importante momento en su boda.

Significado de la Bendición de los Anillos

Los anillos de matrimonio son un símbolo eterno de amor y compromiso. La forma circular del anillo, sin principio ni fin, representa la eternidad, y su material duradero simboliza la solidez de la unión matrimonial. En la tradición católica, la bendición de los anillos es un acto sagrado que imbuye estos símbolos con un significado espiritual.

  1. Amor y Fidelidad: Los anillos son un recordatorio constante de la promesa de amor y fidelidad que los esposos se hacen mutuamente.
  2. Unidad y Eternidad: La forma circular del anillo representa la unidad y la eternidad de la relación matrimonial.
  3. Bendición Divina: A través de la bendición, los anillos son consagrados, otorgándoles un valor espiritual y pidiendo la protección y guía divina para la pareja.

Proceso de la Bendición de los Anillos

Durante la ceremonia de matrimonio, el sacerdote realiza la bendición de los anillos mediante una oración especial. A continuación, se describe el proceso típico:

  1. Presentación de los Anillos: Los anillos son presentados al sacerdote, generalmente por un padrino o por los novios mismos.
  2. Oración de Bendición: El sacerdote recita una oración que bendice los anillos, pidiendo a Dios que los consagre como símbolos de amor y fidelidad.
  3. Intercambio de Anillos: Después de la bendición, los novios se colocan mutuamente los anillos en los dedos anulares, acompañados de palabras de compromiso.

Consejos para Organizar la Bendición de los Anillos

Organizar la bendición de los anillos requiere atención a varios detalles para asegurar que el momento sea especial y significativo. Aquí hay algunos consejos para ayudar en la planificación:

  1. Seleccionar los Anillos: Elija anillos que representen su estilo y significado personal. Considere la durabilidad y el diseño que simbolice su unión.
  2. Coordinar con el Sacerdote: Hable con el sacerdote sobre el proceso de bendición y cualquier preferencia específica que pueda tener. Asegúrese de que esté al tanto de quién presentará los anillos.
  3. Elegir a los Padrinos: Seleccione a una persona especial para que presente los anillos al sacerdote. Esta puede ser una manera de honrar a un amigo cercano o un familiar.
  4. Practicar el Intercambio: Practique el intercambio de anillos antes de la ceremonia para asegurarse de que todo fluya sin problemas y evitar nerviosismo en el momento.
  5. Fotografía y Video: Coordine con el fotógrafo y el videógrafo para capturar este momento significativo. Asegúrese de que estén bien posicionados para obtener las mejores tomas.
  6. Personalización de la Ceremonia: Si lo desea, hable con el sacerdote sobre la posibilidad de personalizar la oración de bendición para que refleje su historia y valores como pareja.
  7. Seguridad de los Anillos: Asigne a alguien de confianza para que cuide los anillos antes de la ceremonia y asegúrese de que estén en el lugar correcto en el momento adecuado.

Reflexiones Finales

La bendición de los anillos de matrimonio es un momento lleno de simbolismo y significado, que marca el inicio de una vida de amor y compromiso compartido. Al entender el profundo significado detrás de este ritual y planificar cuidadosamente su ejecución, puede asegurarse de que sea un momento inolvidable en su ceremonia de boda.

Cada pareja tiene una historia única y sus anillos de matrimonio deben reflejar esa singularidad. Ya sea a través de una oración personalizada, una elección de anillos con un diseño especial, o la inclusión de seres queridos en el ritual, la bendición de los anillos puede ser adaptada para capturar la esencia de su amor y compromiso eterno.


Me llamo Ángela Vallese

Por Ana María Fernández, hma

anamferma@gmail.com

 Me llamo Ángela Vallese. Nací en enero de 1854 en un pueblito del Monferrato, en el norte de Italia. No sé cómo estaban las estrellas ese día, pero yo debo decir que nací bajo el signo de María. Ella me marcó para toda la vida y guió mi camino.

Una vez, yo tendría 7 u 8 años, vinieron unos misioneros a la parroquia. No recuerdo lo que dijeron, pero aún siento la llama que se me encendió dentro. Don Bosco era muy conocido en el pueblo. Yo ya era más grande cuando oí decir que en un pueblo no tan lejano había abierto una casa para religiosas que se dedicaban a las chicas. Me dije: “ese es mi lugar. Allí me quiere el Señor”. Mi familia me apoyó y, en 1875, me fui a Mornese. La Madre Mazzarello me recibió con los brazos abiertos. Cuando llegué los Salesianos estaban por partir para la Argentina. Y otra vez la llama me bailó dentro. Dos años más tarde se empezó a hablar de la partida de las Hijas de María Auxiliadora, y yo con 23 años, me ofrecí. Me eligieron junto con otras cinco para ir a Uruguay.

Zarpamos de Génova en 1877 junto con un grupo de salesianos. Llevábamos dos hermosos cuadros de María Auxiliadora, uno para nosotras, las de Montevideo y el otro, precedió la próxima fundación de Buenos Aires. Yo tendría que ser la superiora, pero iba confiada, en Mornese sabíamos que la verdadera superiora ¡es la Virgen!

En Montevideo estuve poco tiempo, pero a esa casa de Villa Colón siempre le tuve un gran cariño. Llegaba la hora de ir a la Patagonia, y por segunda vez, me tocó comenzar de nuevo. Mi llama interior brillaba con más fuerza: sentía que aquel sería mi lugar. Tres de nosotras cruzamos el Río de la Plata y pocos días después partimos del puerto de La Boca. El 20 de enero de 1880 desembarcamos en Carmen de Patagones. La Madre Mazzarello me había escrito: “ánimo, está alegre, y no tengas un corazón pequeño, sino un corazón generoso, grande y sin temores…”.

La pequeña población, a orillas del río Negro, estaba formada por inmigrantes y algunos indígenas que se acercaban a comerciar. Empezamos con la catequesis y en marzo con la escuela. El Evangelio fue creciendo en estas tierras y a su tiempo dio frutos maduros de santidad juvenil.

Poco después pasamos a Viedma, la ciudad había sido designada capital de la Patagonia y monseñor Cagliero tenía allí la sede de su Vicariato Apostólico. Un día el padre Fagnano nos trajo cuatro indiecitas huérfanas. Habían matado a sus padres y tenían mucho miedo. Las tratamos con cariño, respetamos sus tiempos y una de ellas hasta pudo ir a conocer a Don Bosco y al Papa. Viajamos juntas a Italia. Después ya no regresamos más a Viedma sino al extremo Sur. Para mí, era comenzar de nuevo por tercera vez.

Llegamos a Punta Arenas en diciembre de 1888. Nos recibieron con alegría, pero el viento era cosa seria, ¡casi no podemos bajar del barco! Me tocó de nuevo ser la superiora. Luego, con monseñor Fagnano, fuimos fundando misiones en la Isla Dawson, en la Tierra del Fuego. Finalmente llegamos hasta las Islas Malvinas, un mundo muy diverso.

Los años pasaban y yo sentía disminuir mis fuerzas. En 1913 debía ir a Nizza para participar en el Capítulo General. ¡Hacía casi 25 años que había llegado a Punta Arenas y llevaba 35 de misionera! Quedaba atrás tanta vida, tanta semilla esparcida, tanta oración y sacrificio.

Allá en mi patria, pasé un año tranquilo. A causa de mi salud, las superioras prefirieron que no regresara. Mi corazón y las cartas volaban con frecuencia a Punta Arenas, hasta que mis fuerzas no resistieron más. Desde Nizza partí para la casa del Paraíso el 17 de agosto de 1914, a un año de haber vuelto a Italia. Allí descubrí que mi llama brotaba del Corazón de Dios.


BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – JULIO 2024

Comunicado del Departamento Contra la Trata y Delitos Conexos

por el Día Internacional de lucha contra la Trata de Personas

Por la aparición de Loan y de todos nuestros pibes y pibas

Desde el Departamento contra la Trata de Personas y Delitos Conexos nos hacemos eco del Comunicado de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (https://episcopado.org/ver/4253) donde aborda una de las problemáticas más dolorosas que flagela a nuestra sociedad, la trata de personas, y aportar nuestra palabra y reflexión para sumarnos -este 30 de julio- como Diócesis de Quilmes, a la propuesta de orar como Pueblo de Dios por la aparición de Loan y de todos nuestros pibes y pibas.

En un país que valora la libertad y la dignidad, no podemos cerrar los ojos ante la realidad de aquellos que han sido privados de su derecho más básico: ser libres.

La trata de personas no es solo un crimen; es una profunda violación de los derechos humanos. Afecta a los más vulnerables de nuestra sociedad, especialmente mujeres y niños y niñas, quienes son explotados para fines de trabajo forzado, esclavitud sexual y otras formas de explotación. Estas personas son invisibilizadas, sus voces silenciadas y sus vidas vaciadas de toda dignidad. 

Pero lo que es aún más doloroso, es que estos crímenes ocurren aquí, en nuestras propias narices, en democracia. Somos un país que quiere ser libre y tener un poder judicial que imparta verdadera justicia. Sin embargo, hay adolescentes, niñas, niños hermanos y hermanas  que desaparecen cada día, víctimas de redes de trata que operan con impunidad porque quienes nos deberían cuidar, en muchos casos son parte de este flagelo.

¿Cómo es posible que en una democracia que lucha por la igualdad y la justicia todavía tengamos desaparecidos? ¿Cómo es posible que familias enteras vivan en la angustia de no saber el paradero de sus seres queridos? Nos preguntamos: ¿quién los busca? ¿quién contiene a las familias en su dolor?

Debemos recordar los nombres y las historias de aquellos que han desaparecido. Debemos apoyar a las familias que buscan a sus seres queridos y exigir justicia para las víctimas. ¿Cómo puede ser que hace más de cuarenta días haya desaparecido un niño de tan solo cinco años, Loan? ¿Cómo puede ser que su desaparición se haya producido a plena luz del día, y no haya ninguna pista, huella o señal que lleve a la justicia y familiares a su encuentro? ¿Cuál es la connivencia existente entre la red delincuencial mafiosa y el poder político o policial? 

“¿Dónde está tu hermano o tu hermana, donde están los niños y niñas desaparecidos?”, nos preguntaría el Señor.

Necesitamos una firme voluntad política para erradicar la trata, por eso les proponemos con su oración y presencia:


* Sumarnos a la “Marcha Federal” convocada por la Red de Infancia Robada este domingo  28 de julio, a las 16hs en el Obelisco. Por Loan y cada niño y niña desaparecidos

* Sumarse a la invitación a todas las comunidades a unirnos en oración el 30 de julio, para que podamos fortalecer las distintas acciones que combatan el drama de la Trata de Personas.

* Estimular y valorar a las personas que están trabajando contra la Trata, como por ejemplo, la entrega de Reconocimientos a Luchadoras y Luchadores contra la Trata de Personas,  el  30 de julio en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

* Participar y dar difusión del Departamento contra la Trata y Delitos Conexos que el sábado 3 de agosto estará visualizando esta problemática en la Catedral de Quilmes.

* Invitar a las parroquias a que en las misas del domingo 28 de julio pongan en los bancos de la iglesias algunos  cartelitos con los nombres o fotos de los niños y niñas (en la página oficial del Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas lo pueden encontrar, https://www.argentina.gob.ar/justicia/chicosextraviados) que todavía estamos buscando, y pedir que en ese lugar no se siente nadie para que quede vacío.



No seamos indiferentes, Argentina necesita ser un país, donde la libertad y la dignidad sean verdaderamente respetadas. “Puedes mirar hacia  otro lado, pero nunca puedes volver a decir que no sabías”.



Departamento Contra la Trata de Personas y Delitos Conexos

Vicaría de la Solidaridad de la Diócesis de Quilmes


Quilmes, 24 de julio de 2024

Evangelio del 25 de julio<, Mateo 20,20-28.

(Apóstol Santiago el Mayor.) PATRONO DE MENDOZA


La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.

"¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".

"No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron.

"Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre".

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.

Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.

Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;

y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:

como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".

PALABRA DEL SEÑOR.


Celebrado El 25 De Julio

Pescador de hombres

Santiago, hermano del apóstol Juan, es llamado “el Mayor” para distinguirlo del homónimo apóstol, Santiago hijo de Alfeo. Su vida cambia radicalmente cuando acoge la invitación de Jesús a convertirse en “pescador de hombres”. Caminando más allá – se lee en el Evangelio según Mateo – Jesús “vio a dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan su hermano, que en la barca junto a Zebedeo, su padre, doblaban las redes. Y enseguida, dejando la barca y al padre, lo siguieron”. De carácter impetuoso, él y su hermano fueron llamados por Jesús mismo con el apelativo de “hijo del trueno”.


En el monte de la Transfiguración y en el de la agonía

Santiago es testigo de la gloria de Jesús, del evento de la Transfiguración: “Jesús – escribe el evangelista Mateo – tomo consigo a Pedro, Santiago y Juan su hermano, y los condujo sobre una montaña elevada, alejada. Y se transfiguró delante de ellos; su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se hicieron cándidos como la luz”. El apóstol también es testigo de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní: “Tomo consigo a Pedro, Santiago y Juan – se recuerda en el Evangelio de Marcos – comenzó a sentir miedo y angustia”.


Primer apóstol mártir

Jesús les preanuncia el martirio. “¿Pueden beber – escribe Mateo – el cáliz que yo estoy por beber?”. Santiago y Juan le respondieron: “lo podemos”. Su muerte es descrita en los Hechos de los Apóstoles: “En aquel tiempo el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Mando a asesinar con la espada a Santiago, hermano de Juan”. Después de la decapitación, según la leyenda Aurea del fraile dominico Jacobo de Varagine, su cuerpo fue trasladado a España.


La tumba de Santiago

Según la tradición, en el 831, después de un prodigioso fenómeno luminoso en proximidades del monte Liberón, fue descubierto un sepulcro con la escrita: “Aquí yace Jacobus, hijo de Zebedeo y de Salome”. El lugar fue denominado campus stellae (“campo de la estrella”), nombre del cual derivará después el de la ciudad de Santiago de Compostela. En 1075 inicia la construcción de la Basílica dedicada al apóstol y desde la edad media, el Santuario es meta de peregrinaciones, antes de toda Europa y ahora de todas partes del mundo.


El Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una de las vías más importantes de la historia y de la cristiandad. Escribe Paulo Coelho: “El Espíritu de los viejos peregrinos de la Tradición te acompaña en el viaje. El sombrero te cubre del sol y de los malos pensamientos; el mantel te protege de la lluvia y de las malas palabras; el bastón te protege de los enemigos y de las malas acciones. La bendición de Dios, de San Santiago y de la Virgen te acompañen durante todas las noches y todos los días”.

Abrazo y bendición!