viernes, 5 de enero de 2024

Por un 2024 de abrazos resistentes



Se acerca un fin de año desconcertante y triste. No solamente las mesas estarán vacías, sino que las esperanzas de miles de hogares están sin motivos de alegría y de encuentro. Empieza un nuevo año, que siempre es motivo de celebraciones y de ilusiones que hoy se enfrentan con la angustia y la motosierra a sus expectativas.

La democracia, que, con todas sus limitaciones, aporta un marco de reclamos, de resistencia o de división de poderes, se ve avasallada con un DNU a todas luces inconstitucional y con leyes autoritarias, represivas y violentas que generan graves perjuicios desordenando la vida de la gran mayoría de los habitantes de nuestra Patria. El poder legislativo es reemplazado por un decreto de cosas sin necesidad ni urgencia algunas, y un poder judicial cada vez más cómplice del saqueo y el racismo.

Sabemos que en muchas casas de nuestras comunidades se mirarán a los ojos como no entendiendo, como no esperando. Y escuchando, entristecidos, algunas voces que celebran que “hay que darles con todo a estos negros planeros” o cosas por el estilo. Y, con la esperanza que nos da saber que Dios siempre está del lado de las y los pobres, queremos invitar a nuestras comunidades a una esperanza resistente, a reclamos en paz, para no alentar a represores o represoras borrachas de sangre y odio y a unirse y reunirse (aunque sean más de tres) para rezar, para pensar, para mirar desde la Palabra y la realidad que “Dios no quiere” que haya víctimas de modelos económicos de hambre y de miseria. 

Queremos desearles a todos y todas un buen año 2024 con la esperanza de que otro mundo es posible, y que más tarde o más temprano lo iremos construyendo. Y celebrando.

Curas en opción por los y las pobres

30 de diciembre de 2023

Evangelio del viernes 5 de enero: Juan 1,43-51.

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme".

Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de
José de Nazaret".

Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".

"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".

Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".

Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".

Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." 

PALABRA DEL SEÑOR.


No hay quien nos conozca tanto ni mejor que Jesús. Humildemente aceptemos su amor incondicional y dejémonos llevar por Él en todo momento, los más plenos y los más aciagos. Como ahora, necesitamos de su luz y de su fuerza para seguir en camino, sin perder la esperanza de la intervención de Dios a través nuestras vidas y compromiso. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

miércoles, 27 de diciembre de 2023

S. JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA




Juan es definido en su Evangelio como el discípulo a quien Jesús amaba (cf. Jn 13,23). Gracias a los signos especiales de predilección que Jesús le manifestó en momentos muy significativos de su vida, Juan fue estrechamente ligado a la Historia de la salvación. El primer signo que le demostró el grande afecto de Jesús consistió en que fue llamado a ser su discípulo junto con Andrés, el hermano de Pedro, por medio de Juan el Bautista que bautizaba en el río Jordán y de quien ya eran discípulos. En efecto, cuando Jesús pasaba, el Bautista se lo presentó como "el Cordero de Dios" y de inmediato lo siguieron. Juan se quedó tan impresionado por su encuentro personal con Jesús que nunca olvidó que fue hacia las cuatro de la tarde que Jesús los invitó a seguirlo (cf. Jn 1,35-41). La segunda señal de predilección fue el haber sido un testigo directo de algunos hechos de la vida de Jesús, que luego él reelaboró en el cuarto evangelio, en un modo teológico muy distinto a los evangelios sinópticos (cf. Jn 21,24 ). Y el tercer momento en el cual Jesús mismo le hizo sentir su amistad y su hermandad tan particular fue cuando Jesús, a punto de entregar su espíritu (cf. Jn 19,30), lo quiso asociar de un modo privilegiado al misterio de la Encarnación, confiándolo expresamente a su madre: "aquí tienes a tu hijo"; y encargándole expresamente a su madre: "aquí tienes a tu madre". (cf. Jn 19,26-27).

Algunos datos históricos sobre la vida de Juan

Las fuentes de las que se han extraído los datos de la vida de Juan como apóstol, como evangelista y como "hijo adoptivo" de María, no siempre coinciden. Algunas fuentes son más convergentes y otras son más dudosas o apócrifas. De los evangelios sabemos que junto con su hermano Santiago -que también será un apóstol- los dos eran pescadores originarios de Galilea, de una zona del lago Tiberíades, y que juntos fueron apodados "los hijos del trueno" (cf. Mc 3,17). Su padre era Zebedeo y su madre Salomé. A Juan lo encontramos en el círculo estrecho de los apóstoles que acompañaron a Jesús cuando realizó algunas de las "señales" más importantes (cf. Jn 2,11) de su progresiva revelación como un tipo de Mesías muy distinto del que el pueblo de Israel se esperaba (Lc 9,54-55). En efecto, cuando Jesús resucitó a la hija de Jairo (cf. Lc 8,51), cuando se transfiguró en el Monte Tabor (cf. Lc 9,28 ), y durante la agonía en Getsemaní (cf. Mc 14,33), Jesús trataba de hacerles entender que debían transformar su mentalidad ligada a la esperanza en un Mesías violento, semejante a Elías pues, en cambio, él era el Hijo amado del Padre (cf. Lc 9,35), él era el Mesías venido del cielo para comunicar la vida divina en abundancia (cf. Jn 10,10), y que también iba a sufrir el rechazo y las injusticias de parte de los jefes religiosos de su pueblo (cf. Mt 16,21). En el evangelio de Juan, Jesús aparece como el Maestro que también intenta, inutilmente, hacer comprender a los judios la lógica paradójica del Reino de Dios (cf. Jn 8, 13-59). Los discípulos, por su parte, son invitados a nacer de nuevo (cf. Jn 3,1-21) para adorar al Padre en Espíritu y en Verdad (cf. Jn 4,23-24); Jesús ora por ellos para que permanezcan unidos por el Amor divino (cf. Jn 17,21) y para que sean alimentados por el Pan de la Vida (cf. Jn 6, 35).

Juan, testigo de Jesús crucificado y resucitado

Durante la Última Cena, Juan se había recostado sobre el pecho de Jesús y le había preguntado: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? (cf. Jn 21,20). Juan fue el único de los apóstoles que acompañó a Jesús al pie de la Cruz con María (cf. Jn 19, 26-27). Juan fue el primero que creyó en el anuncio de la resurrección de Jesús hecho por María Magdalena (cf. Mt 28,8): corrió de prisa a la tumba vacía y dejó entrar primero a Pedro para respetar su precedencia (cf. Jn 20,1-8). La tradición añade que algunos años después se trasladó con María a Éfeso, desde donde evangelizó el Asia Menor. También parece que sufrió la persecución de Domiciano y que fue desterrado a la isla de Patmos. Finalmente, gracias al advenimiento de Nerva como emperador, (96-98) volverá a Éfeso para terminar allí sus días como ultracentenario, hacia el año 104.

"La flor de los Evangelios"

El Evangelio atribuido a Juan fue llamado así por Orígenes. También ha sido llamado el "Evangelio espiritual" o "Evangelio del Logos". Su estilo y su género literario está lleno de "señales", de símbolos y de figuras que no deben ser interpretados literalmente. En el prólogo de su evangelio, Juan usa un refinado lenguaje teológico para mostrar como al inicio de la Nueva creación, en el Nuevo principio ya preexistía el "Logos" divino; logos que significa la Palabra eterna creadora del Padre, que luego fue traducida al latín como "Verbum". En el prólogo del cuarto evangelio Jesús es presentado como la "Palabra divina", la "Luz de de la vida" y "la Sabiduría de Dios preexistente" (cf. Jn 1,1-18). Este evangelio invita a aceptar por medio de una fe llena de estupor y de agradecimiento, la sorprendente revelación que el Verbo de Dios, que nadie había visto, se hizo carne y ha puesto su morada en medio a su pueblo. (cf. Jn 1,14). Por ello, la palabra "creer" se repite casi 100 veces, pues Dios quiere que todos los hombres se salven (cf. 1Tim 2,4) y tengan vida abundante por la fe en Jesucristo, Dios hecho carne (cf. Jn 11,25).



La identidad de María y la relación filial de Juan hacia ella

El Evangelio de Juan también nos presenta en dos episodios muy emblemáticos la identidad de María y la especial relación de Juan como su "hijo adoptivo": en las bodas de Caná y en el Calvario. En la narración de la señal del agua transformada en el Vino nuevo durante las bodas de Caná, se nos muestra a María como la potente intercesora que anticipa la hora de la revelación de Jesús a su Pueblo (cf. Jn 2,1-12). En el Calvario, en el momento de la glorificación de Cristo, María es presentada como la Mujer que es transformada en la Nueva Eva o Madre de los discípulos de su Hijo (cf. Jn 19,25-27). Si se considera la estrecha relación filial de Juan con María, no es difícil imaginar que la revelación de la figura del Mesías en el evangelio de Juan se haya nutrido también del directo testimonio de María, pues ella mejor que nadie, en sus últimos años de soledad, recogió en su corazón y en sus recuerdos las "señales", los "signos" y las palabras de vida de Jesús. Es pensable pues que las experiencias únicas que ella conservaba en su memoria, las haya compartido luego a los discípulos de Jesús, y en particular a Juan. Por ello, se puede considerar que también María misma fue acogiendo e interpretando progresivamente en la fe, la revelación de que el Hijo de sus entrañas era a la vez el eterno Hijo del Padre, (cf. Jn 10,30), el único Pan de la vida (cf. Jn 6,34), la Luz del mundo (cf. Jn 8,12), la Puerta (cf. Jn 10,7), el Buen pastor (cf. Jn 10,11), la Resurrección y la vida (cf. Jn 11,24), la Vid verdadera (cf. Jn 15,1) y el Camino la Verdad y la Vida (cf. Jn 14,6).

Las tres Epístolas y el Apocalipsis

A la tradición de los discípulos de Juan se le atribuyen las tres "cartas", que tienen también un sabor de breves homilías. El Apocalipsis es un libro canónico, reconocido como inspirado que nació en los ambientes de las iglesias de tradición joánica que sufrían los ataques de las doctrinas gnósticas. Éste, que es el último libro de la Biblia, usa un género literario semejante al de algunos libros proféticos del Antiguo Testamento, como el libro de Daniel (cf. Dn 7), de Ezequiel o de Zacarías. La palabra apocalipsis es la transcripicón de un término griego que significa revelación y no destrucción, como a veces se piensa. Juan dirige siete cartas a las siete iglesias (cf. Ap 1-3) para transmitirnos por medio de personajes y de símbolos muy fascinantes, un mensaje muy concreto de esperanza en que el Cordero degollado (cf. Ap 5,12), o sea, Cristo Salvador triunfará sobre todas las persecuciones y las oposiciones de las fuerzas del mal al Reino de Dios y hará nuevas todas las cosas. Esto sucederá cuando Dios establecerá su Reino de justicia, de amor y de paz al final de los tiempos. En este libro se muestra, con numerosos y sugestivos símbolos, como los siete sellos (cf. Ap 6-8,1), las siete trompetas (cf. Ap 8.6-11,19), los siete ángeles con las siete copas (cf. Ap 15,5-16,21), el fatigoso camino y la lucha que los creyentes de todos los tiempos tienen que afrontar para que un día se realice la edificación de la Nueva Jerusalén (cf. Ap 21-22), hoy diríamos la Civilización del Amor, de la fraternidad y del cuidado de la vida, cuando Jesús, el Alfa y Omega (cf. Ap 22,13), regrese al final de los tiempos. En este sentido, el Apocalipsis es también un libro profético que interpreta la acción de Dios en la historia, asegurando que el Testigo fiel y veraz (cf. Ap 3,14), regresará pronto (cf. Ap 22,20) y vencerá definitivamente al mal, al dolor y a la muerte (cf. Ap 22,1-5).


Evangelio del miércoles 27 de diciembre: Juan 20,2-8.(SAN JUAN APÓSTOL Y EVANGELISTA)

 


El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.

Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.

Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,

y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. 

PALABRA DEL SEÑOR. 


Epístola I de San Juan 1,1-4.

Queridos hermanos:

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.

Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.


Abrazo y bendición!

martes, 26 de diciembre de 2023

Evangelio del martes 26 de diciembre: Mateo 10,17-22.(SAN ESTEBAN - PRIMER MÁRTIR)

 


Jesús dijo a sus apóstoles:

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,

porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.

Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. 

PALABRA DEL SEÑOR.


Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-10.7,54-59.

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.

Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.

Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él.

Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios.

Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre;

y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu".


Abrazo y bendición!

viernes, 22 de diciembre de 2023

Olores hediondos


No sólo el FMI, sino también la UIA y AEA han apoyado el DNU de Milei. El poder judicial, siempre servil a los poderes, nunca a “la justicia”, derogó la cárcel para “el Croata”, y sobreseyó a todos los implicados en el tour a Lago Escondido. ¿Sorpresa? ¡Ninguna! Siempre supimos que Milei se rige por “su ley”, y los poderosos, ¡también!

Por otro lado, en menos de una semana, el neo-presidente recibió elocuentes saludos al votar en Boca, y tuvo piquetes, pequeños, sí, pero piquetes al fin, y cacerolazos (¿otra vez vuelve la farsa de “piquete y cacerola, la lucha es una sola?”). Se expresaron contra el DNU las CTA, organizaciones sociales, y ¡hasta Larreta, y hasta, nada menos que la CGT!!!

Ya se empiezan a escuchar críticamente voces que lo votaron… Algunos – negacionistas, como corresponde – afirmando “¡yo no lo voté!”, jaja. Otros, diciendo que creían que no iba a hacer lo que dijo que iba a hacer… no me queda claro, estoy confundido… si lo votaron convencidos que no iba a hacer lo que dijo que iba a hacer… ¿qué fue lo que votaron? Y si hace lo que dijo que iba a hacer, ¿de qué se quejan sus votantes? ¡tiempos raros!

¿Cómo sigue esto? Creo que habrá un (breve) tiempo de relax presidencial… Las fiestas hacen que la gente se concentre en otra cosa: encuentros familiares, como se pueda, como quepa, y pronto los tiempos de vacaciones en los que, aunque no puedan ir a ninguna parte, muchos no tendrán que trabajar y ser maltratados, ni pagar el precio creciente del transporte... Pero tampoco sería extraño que aprovechando eso, siempre sedientos de sangre, muchos poderosos aprovechen para un nuevo mazazo sobre la población y eso tenga repercusiones. Eso de que “en el verano no pasa nada” dejó de tener vigencia hace mucho tiempo. Lamentablemente lo que vislumbro no es lo mejor. 

Se “huele” mucha tristeza, se “huele” desconcierto… y ciertos olores no son buenos augurios para el futuro no muy lejano. Se huelen muertes, se huele violencia, se huele más y peor pobreza.

Sería de desear que la Iglesia de Jesús esté cerca, muy cerca, de la gente, aunque también a ella la bendigan con algún palazo, aunque los hisopos sean de gas pimienta y comulguen con insultos o calumnias. Sería de desear, pero “huelo” que la Santa Madre, y santos padres, “negociarán en las sombras”, manifestarán un “¡qué barbaridad!” por los modernos Herodes, y callarán la palabra que deben pronunciar, aunque celebren que “la palabra se hizo carne” … al fin y al cabo, al precio que está la carne, y también el pan… y el vino… parece “prudente” permanecer “callados” … al fin y al cabo, “estamos acostumbrados” a que lo haga; “¡qué le hace una mancha más al tigre!”


Eduardo de la Serna