lunes, 10 de junio de 2024

Evangelio del lunes 10 de junio: Mateo 5,1-12.


Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron." 

PALABRA DEL SEÑOR 


La felicidad que propone Jesús tiene que ver con la profundidad de la propia existencia. No es esporádica, no es pasajera, es un modo de vida con raíces en el corazón. Es un camino marcado con la luz del Espíritu que nos hace atravesar los cantos de sirena de las felicidades esporádicas, basadas en dinero, en auto referencia, en el solo cuidado de sí mismo. La felicidad de las Bienaventuranzas es propositiva. Sale al encuentro del hermano, la hermana, en especial a los más lastimados. La felicidad de las bienaventuranzas viene de Dios, es gracia, regalo que recibimos todos los seres humanos. El desafío es que se hagan carne en nosotros. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

miércoles, 5 de junio de 2024

Oración de la Colecta Anual de Cáritas

 En el marco de la Colecta Anual de Cáritas que se celebrará el 8 y 9 de junio en todo el país, y que se extenderá durante todo junio, se comparte la Oración por la Colecta Anual de Cáritas:


Padre bueno y amoroso

venimos a Vos en este tiempo valioso

en el que muchos hermanos y hermanas,

nos unimos en generosidad por quienes más lo

necesitan.


Queremos ser Iglesia,

una Iglesia que expresa en obras

el amor que Jesús predicó

asumiendo el compromiso por la justicia y la dignidad

humana.


Te damos gracias

porque una vez más nos llamás a donarnos,

a ser Evangelio en medio de nuestro Pueblo,

que sufre a causa de la desigualdad y del egoísmo.


Te pedimos que esta Colecta Anual

nos una, nos hermane e impulse el espíritu misionero

en todas las familias de Cáritas Argentina,

para que en la fecundidad del donarse,

sepamos que nuestro aporte se transforma en

esperanza para otros.


Te lo pedimos a Vos, que vivis y reinás,

por los siglos de los siglos.

Amén.


Virgen de Luján,

ruega por nosotros.



Además, se comparte la Charla Radiografía de la pobreza en Argentina: realidad social y solidaridad que es esperanza, que Cáritas Argentina presentó este lunes 03 de junio 

https://www.youtube.com/watch?v=9oH0UFocVGE

Se agradece la difusión de esta información.



"La Biblia Hoy" - "Pablo, la puesta en práctica de la Solidaridad"

 La Comisión Bíblica de la Diócesis de Quilmes invita el sábado 15 de junio entre las 15.00 y las 17.00 h a un encuentro para profundizar la Palabra "en torno a la Oración y la Acción".


En esta oportunidad el tema será "Pablo, la puesta en práctica de la Solidaridad" y estará a cargo del Padre Eduardo de la Serna, Doctor en Teología. 


Esta jornada, del ciclo de encuentro "La Biblia Hoy" se realizará en la Casa de la Catequesis (Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste, frente a la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes).


Se invita a hacer una colaboración voluntaria de 2.000 pesos.


Para más información escribir a quilmes.cbd@gmail.com o en Facebook.com/Comisionbiblicaquilmes 



Se agradece la difusión de esta información.

Evangelio del miércoles 5 de junio: Marcos 12,18-27.


Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:

"Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'.

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.

El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero;

y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.

Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".

Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?

Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.

Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".

PALABRA DEL SEÑOR.


Al absurdo del planteo de los saduceos Jesús responde maravillosamente: "El no es un Dios de muertos, sino de vivientes." Celebramos al Dios de la Vida. Derrama con abundancia su VIDA en el universo entero y nosotros, los humanos, somos sus amigos e interlocutores. Es lo que seremos por la eternidad, porque no seguimos a un Dios de museo con olor a naftalina, sino a un Dios que nos dará la plenitud de la felicidad. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

martes, 4 de junio de 2024

Evangelio del martes 4 de junio: Marcos 12,13-17.


Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones.

Ellos fueron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?".

Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario".

Cuando se lo mostraron, preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Respondieron: "Del César".

Entonces Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

PALABRA DEL SEÑOR.


Los judíos no aceptaban imágenes porque lo consideraban una idolatría. Por eso Jesús piden que vean la moneda y de quién es la imagen de idolatría: "al César lo que es del César" y a "Dios lo que es de Dios". Hoy en este capitalismo invasivo y desbordado, se ha logrado que millones de personas sean idólatras adorando al dólar, al euro, a las criptomonedas, abandonando la amistad con Dios. Donde está tu tesoro está tu corazón. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

MUESTRA GRÁFICA ITINERANTE SOBRE EL PADRE CARLOS MUGICA

 MUESTRA GRÁFICA ITINERANTE SOBRE EL PADRE CARLOS MUGICA



Desde el lunes 10 al domingo 16 de junio la Muestra Gráfica Itinerante «Padre Carlos Mugica, 1974-2024, 50 años de su martirio» visitará la Diócesis de Quilmes según el siguiente cronograma:


Lunes 10:Parroquia Sagrada Familia (Calle 148 Nº 1351, Berazategui)


Martes 11:Seminario diocesano María Reina, Reina de los Apóstoles (Av. Néstor Kirchner 3240, Berazategui)


Miércoles 12, jueves 13 y viernes 14:Parroquia San Juan Bautista (25 de mayo 611, Florencio Varela)


Sábado 15 y domingo 16: Iglesia Catedral Inmaculada Concepción (Rivadavia 355, Quilmes Centro)


En todos los casos la entrada será libre y gratuita. Esta actividad se da en el marco de las celebraciones por los 50 años de la muerte violenta del Padre Mugica.


Homilía de la Celebración Diocesana del Cuerpo y Sangre de Jesús

 “No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan”

Homilía de la Celebración Diocesana del Cuerpo y Sangre de Jesús

Florencio Varela, 01 de junio de 2024.

 

Queridos Hermanos, queridas Hermanas


El evangelio de Marcos nos cuenta el trayecto que vivió Jesús con sus discípulos para que fueran a preparar el lugar donde iban a celebrar la cena pascual, ofreciendo en el pan y el vino su propio cuerpo y sangre. Ellos mismos fueron los que le preguntaron: «¿Dónde querés que preparemos el lugar para poder compartir el vino y el pan? ¿Dónde querés que vayamos a preparar la cena de la Pascua?» (cfr. Mc 14,12). Hace unos años el Papa Francisco, a partir de esta misma lectura, tomó tres momentos diferentes, simbólicos que nos ayudaban a poder descubrir la profundidad de la experiencia de Jesús en su cuerpo y en su sangre:

La primera imagen del texto del evangelio es la del hombre que lleva un cántaro de agua (cf. v. 13). Así responde Jesús a la pregunta de sus discípulos: Cuando vean un hombre con un cántaro de agua, síganlo, les mostrará el lugar donde comeremos la pascua.

Un detalle que parecería poco importante. Un hombre con un cántaro de agua.

Ese hombre totalmente anónimo se convierte en guía, “síganlo”, para los discípulos que buscan el lugar para celebrar la cena pascual.

Y el cántaro de agua que lleva cargando es el signo para reconocerlo. Un signo que nos lleva a pensar en nuestros hermanos y hermanas que están sedientos, siempre en busca de agua que sacie, purifique y que nos ayude a preparar el corazón.

Todos nosotros caminamos en la vida con un cántaro en la mano. Cada uno de nosotros tiene sed, de amor, de estar acompañados, de afianzar nuestras raíces, de tener una vida con sentido, con futuro, en un mundo y una patria más humana, donde haya lugar para todos y donde nadie quede afuera. Y para saciar esta sed, muchas veces, por no saber cómo, buscamos el agua sucia y envenenada que en lugar de darnos más vida nos mata. El agua del consumo de drogas, del alcohol, del juego, de todo tipo de violencia. Esa es agua envenenada que nos mata. Solo Dios puede saciar esta sed más profunda: Un Dios que en Jesús se quedó con nosotros ofreciendo su propia vida como alimento y bebida que sacia la sed y el hambre.

Para celebrar la Eucaristía, por tanto, es preciso reconocer, antes que nada, nuestra sed de Dios: sentirnos necesitados de Él, desear su presencia y su amor, ser conscientes de que no podemos salir adelante solos. Es la sed de Dios la que nos lleva al altar para celebrar, es la sed de Dios la que nos lleva a la comunidad y al barrio a compartir lo que tenemos y lo que somos. Así llega Jesús al corazón y a la vida del hermano que está solo, del que sufre, del que perdió la esperanza. La eucaristía es llamado, nos provoca, es vocación.

Si nos falta la sed de Dios, hasta nuestras celebraciones pierden el sabor, se vuelven vacías, pueden transformarse en ritos que no generan nada o justifican todo. Entonces, incluso como Iglesia, nos recuerda el Papa Francisco, “es importante pero no puede ser suficiente el grupito de asiduos que se reúnen para celebrar la Eucaristía; debemos salir al encuentro, encontrar a la gente, aprender a reconocer y a despertar la sed de Dios y el deseo del Evangelio”. La eucaristía es envío, la eucaristía es misión. Abramos las puertas de nuestras iglesias y salgamos a vivir y celebrar la fe que nos regaló Jesús.

La segunda imagen es la de la habitación amplia en el piso superior (cf. v. 15). Es allí donde Jesús y sus discípulos celebrarán la cena pascual y esta habitación se encuentra en la casa de una persona que los aloja.

Una habitación amplia para un pequeño pedazo de Pan. Dios se hace pequeño como un pedazo de pan y justamente por eso es necesario un corazón grande para poder reconocerlo, adorarlo, acogerlo. La presencia de Dios es tan humilde, escondida, en ocasiones invisible, que para ser reconocida necesita de un corazón que late, despierto y acogedor. En cambio, si nuestro corazón, en lugar de ser una habitación amplia, se parece a un museo donde conservamos con añoranza las cosas pasadas; si se convierte en el baúl de los recuerdos donde hemos dejado desde hace tiempo nuestro entusiasmo y nuestros sueños; si se parece a una sala oscura porque vivimos sólo de nosotros mismos, de nuestros problemas y de nuestras amarguras, entonces será imposible reconocer esta silenciosa y humilde presencia de Dios. (Cfr. Francisco 21)

Se requiere una sala amplia. Se necesita ensanchar el corazón para que pueda latir y renueve el ritmo de la vida haciendo nuevas todas las cosas. Así mantendremos la memoria viva de nuestra historia que es la historia de nuestros hermanos mayores, atravesada también por la experiencia de Jesús eucaristía, que los llevo a ofrecer la vida en la misión, como nuestro siervo de Dios el Padre Jorge Novak, el Padre Gino así como tantas y tantos testigos de la buena noticia de Jesús.

Se precisa salir de la pequeña habitación de nuestro yo y entrar en el gran espacio del nosotros. Y esto nos hace mucha falta. Esto nos falta en muchos espacios que nosotros hacemos para encontrarnos, reunirnos, pensar juntos y delinear una iglesia en salida… Pero si nos falta esto, si falta el encuentro que nace del corazón y la misión, no hay camino que nos lleve al Señor. Tampoco habrá sínodo, nada. Por eso, creo yo, está siendo tan fuerte la experiencia que vivimos en diferentes espacios de la conversación en el espíritu. (Cfr. Francisco 2021)

Es desde el encuentro con el Señor y con los hermanos desde donde construimos el Reino de Dios. Nos recuerda el Papa Francisco que la Iglesia debe ser una sala abierta para todos y no un círculo pequeño y cerrado.

Por último, la tercera imagen, la imagen de Jesús que parte el pan. Es el gesto eucarístico por excelencia, el gesto que identifica nuestra fe, el lugar de nuestro encuentro con el Señor que se ofrece, para hacernos renacer a una vida nueva. También este gesto es sorprendente. En la Eucaristía contemplamos y adoramos al Dios de la Vida, al Dios del amor. Es el Señor, que no quebranta a nadie, sino que se parte y se entrega a sí mismo.

Es el Señor, que no exige sacrificios, sino que se sacrifica él mismo.

Es el Señor, que no pide nada, sino que se entrega todo.

Para celebrar y vivir la Eucaristía, también nosotros estamos llamados a vivir este amor.

Porque no podemos partir el Pan del domingo si tu corazón está cerrado a los hermanos.

“No podemos comer de este Pan si no compartimos los sufrimientos del que está pasando necesidad. Al final de todo, incluso de nuestras solemnes liturgias eucarísticas, sólo quedará el amor. Y ya desde ahora nuestras Eucaristías transforman el mundo en la medida en que nosotros nos dejamos transformar y nos convertimos en pan partido para los demás”. (Francisco 2021)

La procesión con el Santísimo Sacramento, característica de la fiesta del Corpus Christi nos recuerda que estamos llamados a salir llevando a Jesús, compartiendo la vida, compartiendo la fe, compartiendo el pan.

El vivir realmente en cada eucaristía la entrega de Jesús por amor a cada uno de nosotros, la adoración a Jesús en la santa eucaristía nos tiene que hacer abrir el corazón, nos tiene que hacer arder, doler y comprometer el corazón, porque sigue siendo maltratado, humillado y crucificado en cada hermana, en cada hermano nuestro que no tiene el pan material para vivir, que no tiene trabajo, que no cobra una jubilación digna para vivir como Dios manda, que no tiene como pagar la salud, los medicamentos, la luz, el gas y el transporte diario.

Por eso, como cristianos, como Iglesia y como parte de nuestro pueblo creemos, y los invito a que repitamos, con fe: “No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan”.


 

+ Eduardo Gonzalo Redondo

Obispo Auxiliar de Quilmes