martes, 25 de junio de 2024

CLAMA EL LITORAL


Clama el litoral por el hijo que le han arrebatado.

Es un clamor triste y desgarrador, que recorre con incertidumbre y desesperanza el monte que lo vio por última vez...

Hoy como nunca, el añoso naranjo se lamenta haber seguido dando frutos... 

Esos frutos que por tantos años alimentó a niños descalzos y con hambre...


Clama el litoral y pide a Dios por su hijo, nieto y hermano...

Clama su gente con la mirada empañada y el corazón destrozado...


¿Dónde estás Loan?

¿Quién se robó tu inocencia, tu ternura, tu pureza y tu alegría?

¿Quién te priva del amor de tu familia, de tu maestra y de tus amiguitos?


Clama el litoral y también el acordeón que vio su mejor sonrisa...


¿Quién te hizo creer que había otras naranjas más dulces que las del árbol de tu abuela?


Te espera tu bici, la pelota; ah la están usando tus primitos para hacer menos dura tu ausencia.

Tu perrito no deja de mirar hacia el monte; extraña tus caricias y tu beso, hasta quedarse dormido en tus brazos.


Clama el litoral y la Argentina entera...

Por el presente que nos duele y por el futuro, cada día más incierto...


Quiera Dios y su Angelito de la guarda que Loan  aparezca con vida, para la alegría de los que lo aman y lo esperan, y para que todos volvamos a tener la esperanza que nos han arrebatado...


¿Hasta dónde llega la maldad humana?; ¿Quién la siembra, quién la riega, quién la protege?


El naranjo se lamenta haber seguido dando frutos...

Su lamento retumba tristemente en el monte...

Su consuelo es haber endulzado por última vez  al pequeño.


Hoy no hay sapucai en el gauchaje, hoy todo duele demasiado.


AUTOR: Yamil Sebastián Canelo

Evangelio del martes 25 de junio: Mateo 7,6.12-14.


No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí.

Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. 

PALABRA DEL SEÑOR.


En este texto aparece la regla de oro del Evangelio. Es revolucionaria, por eso se necesita mucha valentía para participar de la misma. Si se aplica cambia el mundo, el rumbo de la humanidad diametralmente: "Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto". En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

RECLAMO POR LA APARICIÓN CON VIDA DE LOAN

 

El Departamento Contra la Trata y delitos conexos de la Vicaría de Solidaridad de la Diócesis de Quilmes se hace uno al reclamo por la aparición con vida de Loan.

"Conocemos de primera mano lo que es este terrible flagelo de la Trata, el dolor y cicatrices que deja.

Solo si tomamos en serio estas conductas criminales con políticas públicas de prevención y asistencia se le puede hacer frente.

Sumamos nuestro inclaudicable compromiso de acompañar a las víctimas y de hacer visible por todos los medios que la Trata existe y está actuando día a día. Por nuestra parte No dejaremos de buscar y reclamar la aparición de nuestros niños y niñas.

Con la ayuda de Dios y el amor de la Virgen".


Se agradece la difusión de esta información.

Saludamos atentamente.


Secretaría de Comunicación

Diócesis de Quilmes

obisquil.org.ar

lunes, 24 de junio de 2024

Evangelio del domingo 23 de junio: Marcos 4,35-41.


Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla".

Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.

Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.

Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.

Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".

Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

PALABRA DEL SEÑOR.


José Antonio Pagola - MIEDO A CREER.


Los hombres preferimos casi siempre lo fácil y nos pasamos la vida tratando de eludir aquello que exige verdadero riesgo y sacrificio. Retrocedemos o nos encerramos en la pasividad cuando descubrimos las exigencias y luchas que lleva consigo vivir con cierta hondura.

Nos da miedo tomar en serio nuestra vida asumiendo la propia existencia con responsabilidad total. Es más fácil «instalarse» y «seguir tirando», sin atrevernos a afrontar el sentido último de nuestro vivir diario.

Cuántos hombres y mujeres viven sin saber cómo, por qué ni hacia dónde. Están ahí. La vida sigue, pero, de momento, que nadie los moleste. Están ocupados por su trabajo, al atardecer les espera su programa de televisión, las vacaciones están ya próximas. ¿Qué más hay que buscar?

Vivimos tiempos difíciles, y de alguna manera hay que defenderse. Y entonces cada uno se va buscando, con mayor o menor esfuerzo, el tranquilizante que más le conviene, aunque dentro de nosotros se vaya abriendo un vacío cada vez más inmenso de falta de sentido y de cobardía para vivir nuestra existencia en toda su hondura.

Por eso, los que fácilmente nos llamamos creyentes deberíamos escuchar con sinceridad las palabras de Jesús: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?». Quizá nuestro mayor pecado contra la fe, lo que más gravemente bloquea nuestra acogida del evangelio, sea la cobardía. Digámoslo con sinceridad. No nos atrevemos a tomar en serio todo lo que el evangelio significa. Nos da miedo escuchar las llamadas de Jesús.

Con frecuencia se trata de una cobardía oculta, casi inconsciente. Alguien ha hablado de la «herejía disfrazada» (Maurice Bellet) de quienes defienden el cristianismo incluso con agresividad, pero no se abren nunca a las exigencias más fundamentales del evangelio.

Entonces el cristianismo corre el riesgo de convertirse en un tranquilizante más. Un conglomerado de cosas que hay que creer, cosas que hay que practicar y defender. Cosas que, «tomadas en su medida», hacen bien y ayudan a vivir.

Pero entonces todo puede quedar falseado. Uno puede estar viviendo su «propia religión tranquilizante», no muy alejada del paganismo vulgar, que se alimenta de confort, dinero y sexo, evitando de mil maneras el «peligro supremo» de encontrarnos con el Dios vivo de Jesús, que nos llama a la justicia, la fraternidad y la cercanía a los pobres.


12 Tiempo ordinario – B.


Abrazo y bendición!

Evangelio del sábado 22 de junio: Mateo 6,24-34.


Dijo Jesús a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?

¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.

Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'.

Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.

Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.

No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

PALABRA DEL SEÑOR.


¿Jesús es lo más importante en nuestra vida, quien nos centra? Lo amamos con toda el alma, con todo el corazón, con todo el espíritu? De acuerdo a nuestra respuesta sabremos a qué señor servimos en la vida. En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!

El Episcopado rindió homenaje a las mujeres que cocinan para los comedores comunitarios

La misa fue presidida por Mons. Oscar Ojea en La Matanza. Bendición de las manos y la vida de esas mujeres. Pedido de un plan nacional alimentario que asegure la comida a todos los que la necesitan. 


El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, presidió hoy la misa por las mujeres que trabajan en los comedores comunitarios, realizada en el santuario de la Virgen de Caacupé y San Blas, en jurisdicción de la diócesis de San Justo, partido bonaerense de La Matanza.

En el inicio de la ceremonia, el Obispo de San Justo, monseñor Eduardo García dio la bienvenida a todos diciendo: "Gracias a nuestros padres obispos, a los sacerdotes por venirse hasta La Matanza donde más de una vez hemos sido castigados por el olvido, por la ausencia del Estado, por la falta de educación y de cloacas, o de una vivienda digna, castigados también a veces por los medios que no perdonan el crecer y el avanzar como pueblo. Por eso nos da mucha alegría recibir al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, que preside esta Acción de Gracias. Esto es lo que queremos hacer hoy: El fuego calienta desde abajo, las cosas grandes vienen desde abajo, desde los pequeños gestos, como estas Hermanas Nuestras que día a día ofrecen su vida. ¡Gracias a todos por venir!".

En su homilía, monseñor Ojea expresó: "Este homenaje es para las cocineras que alimentaron a cientos de miles de personas en la pandemia, y que hoy se encuentran al frente de todos los comedores en la República Argentina".


"Estamos trabajando para no entregar nuestros barrios al narcotráfico, para no entregar nuestros barrios al enemigo que se constituye en dueño de nuestras vidas y que va formando un 'estado' dentro de otro Estado. Estamos a tiempo, hay tanto que hacer, tanto que trabajar, cada uno tiene que mirar su responsabilidad. Nuestras mujeres se encuentran con estos chicos y estas chicas, y a veces también se encuentran con adultos".

"Cómo nos ha pegado la globalización de la indiferencia", lamentó asimismo, y recordó: "Yo también soy responsable de las necesidades de mi hermano, no me puedo desentender".

"No nos podemos confundir, y menos en una emergencia y en una crisis", planteó.

En la misa, se expresó además la necesidad de una opción por un plan nacional alimentario, que pueda asegurar la llegada de comida a todas las familias argentinas que lo necesitan.

Todos los que participaron expresaron que la liturgia fue un momento en favor de la unidad y de la vida, y que se rezó también por todos los argentinos y argentinas que más lo necesitan.


La Eucaristía fue concelebrada por los obispos Juan José Chaparro CMF (Merlo-Moreno), Marcelo Margni (Avellaneda-Lanús), Eduardo García (San Justo), Jorge Torres Carbonell (Gregorio Laferrere), Gustavo Carrara (auxiliar de Buenos Aires) y Oscar Miñarro (auxiliar de Merlo-Moreno).

En la misa, también estuvieron presentes más de 40 sacerdotes que viven y trabajan en las villas y barrios populares porteños y del conurbano bonaerense. 

Al finalizar la misa, monseñor Ojea, acompañado por los obispos, bendijo las manos y la vida de las mujeres que fueron honradas en la celebración.

Luego de la Eucaristía, las cocineras de los comedores que estaban presentes recibieron, como símbolo de unidad y hermandad, una banda con los colores de la bandera argentina.

Como cierre de la ceremonia, los curas de villas y barriadas leyeron el documento "Con la comida, no", donde expresan que, "así como la bandera argentina flamea en todos los rincones de la patria, queremos que a ningún hermano le falte el pan. Es tarea de todos".

Al mismo tiempo, en estos días se están celebrando misas en diversas comunidades del país, en las que se reza con las mismas intenciones.

Entre las más destacadas se encuentran las de:

- La Banda, Santiago del Estero, a cargo del Padre José María "Pepe" Di Paola.
- Ciudad de Córdoba, celebrada por el cardenal Ángel Rossi SJ.
- Mar del Plata, presidida por monseñor Ernesto Giobando SJ.

Más información, en www.episcopado.org  y redes sociales.+

Evangelio del viernes 21 de junio: Mateo 6,19-23.

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.

Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.

Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado.

Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

PALABRA DEL SEÑOR.


¿Dónde acumula cada uno de nosotros? Vemos que la realdad del mundo es acumular minorías injustas que nos contagian el ansia de acumular sólo lo material: en bancos, en dólares, en bienes superfluos, en cosas. Cosas todas estas que nos quitan la paz, el sentido profundo de la vida. Otros siguiendo el Evangelio acumulan en el Cielo porque son solidarios, sencillos, generosos, justos. Porque saben que estamos de paso y no hay nada de este mundo a quien entregar nuestro corazón. La empatía y el cuidado de la vida en todas sus manifestaciones, son los tesoros que no se apolillan ni herrumbran.¿ Dónde está nuestro corazón? En el silencio y la quietud, invocamos el Nombre de Jesús.


Abrazo y bendición!